Siento pudor de admitir que he bloqueado con las manos cierta luz que pudo haber caído sobre algunas plantas de mi jardín que ahora lucen pálidas y tristes. No quiero que marchiten pero es que este sol no me convence para iluminarlas. Les sigo hablando y están contentas con el agua que les doy, pero hace falta una caricia cálida y todo el color de la luz para que vivan sanas. ¡Está bien! Yo quito las manos, pero sol, no vayas a quemar lo que hay de ellas y que solo en absoluta oscuridad me han dado.
lunes, febrero 06, 2012
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