¡Qué ganitas tontas de llorar tendido!
Qué torpeza. Qué desequilibrio.
Qué momento extraño y ¡qué temor!
Demasiado pronto para dolerme tanto.
Qué curioso. Qué ordinario. Qué inmediato.
Demasiado obvio para tomarse en serio.
¡Qué decepción! Fue mi error.
Hoy que volvimos a encontrarnos.