
Una vez, un cabrón con mirada profunda y sonrisa inquietante, me dijo: "Quiero dormir aquí", y con la punta de sus dedos señalaba acariciando mi barbilla cuál sería su almohada aquella noche.
¡Qué manera de dormir!
Así nomás: la caja donde guardar mi ruido. Y del ruido a la acción, al sonido, a la música y lo que sigue... Así nomás: caja. Nomás ruido.
¡Qué manera de perder el sueño!
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