Luna encantada, que me miras llena de poder,
ayúdame con tu perfecta blancura a obtener
con este hechizo lo que busco,
y pleno de ti, deduzco que tendré.
Hazle pensar en mi, que me añore,
que me extrañe y atesore
los momentos que tuvimos,
lo bueno que juntos vivimos,
el amor que sucedió,
la llama que se encendió,
su luz, su calor, su cariño,
y que venga, como un niño,
sin prejuicios, a buscar lo que dejó.
Amor, amor, que le amo,
que sepa que, de ante mano,
no espero mayor fortuna,
que la que depares, Luna,
a dos que se dan la mano.
Y que venza su temor,
que no lo piense demasiado,
que se sienta afortunado
de compartir su calor.
Te pido, de buenas, Luna,
que me otorgues la fortuna
de tenerle junto a mi,
para que encuentre que así,
puede ser afortunado.
Házmela buena, Luna,
que haga de mis brazos cuna
que se arrulle en mis respiros, o ronquidos,
que se deje decantar en mis brazos,
que suelte por fin esos lazos
que lo distancian de mi.
Si este verso queda chueco,
si la rima no respeta,
si las cuentas no te dan,
sepas, Luna, que la métrica que uso,
es la de mi amor obtuso,
sembradito de ilusión.
Total, que te pido con el alma,
que encuentre en su tormenta calma,
para mirarme completo,
y saber que le respeto
y le deseo aquí.
Házmelo, Luna, cierto,
eso de que despierto junto a él,
sea un amanecer hermoso.
O dos, a los que me des, piadoso tu parecer.
Amarle quiero, eso ya,
que lo dejes amarme, eso va.
Hechizo.
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